3 horas y 50 minutos. Ese fue el tiempo que República Checa
y España nos complacieron con su tenis. Partido de altibajos cual montaña rusa,
con dominio cambiante, pero que acabó con el triunfo de los locales
personificado en Stepanek que batió a Almagro con 6-4, 7-6 (0), 3-6 y 6-3,
poniendo el punto que culminaba la final con un 3-2.
Previamente, David Ferrer cumplía con sus deberes para la
Armada y batía a Berdych, por lo que el desenlace de desvelaría en el quinto
partido. A pesar de que los españoles podían estar animados por el granito de
arena aportado por Ferrer, no se cumplió en ningún momento el guión establecido
por el equipo de Corretja.
Como es tópico en estos partidos, ambos protagonistas
salieron con nervios y dudas, ofreciendo imprecisiones y breaks
desaprovechados. Cuando empezaron a estar más rodados con el juego, cada uno
desplegó la filosofía que más éxito le da: Stepanek y su volea como mejor
exponente de su ataque; y Almagro con su derecha teledirigida para mover y
aniquilar al checo. Pese a ello, Radek se mostró superior en el primer set y le
endosó 6-4 al español, dejándolo temporalmente
K.O.
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| Stepanek celebra un punto en su victoria ante Almagro | Getty Images |
La sombra del checo tornaba cada vez mayor y Almagro no sabía
cómo atacarlo, pero sí defenderlo y pudo salvar 3 bolas de break en el primer
juego. Un halo de esperanza iluminaba al murciano, que conseguía imponerse por
4-2 y sacar su furia, la furia española, pero se desvaneció y lo vimos de nuevo
entre la espada y la pared, enredado en la telaraña checa. El bloqueo supuso la
pérdida de la segunda manga en el tie-break con un contundente 7-0.
Comenzaba el tercer set, aunque no era el definitivo, pues Nicolás pudo redimirse de sus errores y
conseguir dar sabor español a la final. Almagro empezó a usar la cabeza, acción
que no realizó desde el comienzo, y mantuvo al checo en el fondo de pista con
el objetivo de quemar sus reservas y vaya si le funcionó. Puso el 2-1 en el
marcador y las tornas parecían cambiar, pero no. Hoy no era el día de la
Armada.
Stepanek sabía que tenía el partido en sus manos y no quería
desaprovechar la oportunidad de otorgarle a su país la segunda ensaladera. Echó
su último aliento y se colocó con un 3-0 en un abrir y cerrar de ojos, dejando al
alicantino noqueado y sin margen de respuesta. El partido solo tenía una
dirección, Praga, con Stepanek como capitán al mando enloqueciendo la pista
central.
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| El equipo checo, con la preciada ensaladera | REUTERS |
Carlos Hernando
@CarlosHernando_


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