17 de noviembre de 2012

Ich Liebe Deutschland!


Alemania es un país fabuloso. Se podría decir que la esencia de Europa se recoge en sus calles. Su gente es ordenada, seria y cordial. No hay malos gestos, no hay bullicio por el tráfico en las carreteras. Sólo limpieza y seriedad, mucha seriedad. Pero Alemania también presenta numerosos problemas. Que tras la caída del Muro de Berlín las diferencias entre el Norte y el Sur sean aún más grandes que entre el Este y el Oeste, es algo bastante significativo.

Eso sí, olvídense de todo lo arriba dicho cuando nos refiramos al fútbol. La Bundesliga transforma Alemania y la mentalidad de sus habitantes para ofrecer un espectáculo sensacional. No existe ningún otro lugar en Europa que viva el fútbol como allí se hace. Los campos se llenan a rebosar y las gradas se convierten en auténticos hervideros, pero siempre sin perder la compostura. No es casualidad que los índices de asistencia más altos de Europa se den en este país. Pero lo más importante del fútbol alemán es que consigue unir a la gente. Las diferencias entre Norte y Sur, entre Este y Oeste, desaparecen cuando el balón echa a rodar.


Die Gelbe Wand, la mejor grada de animación de la Bundesliga | Bild

Nunca la bandera de un país representó mejor la historia del mismo: Alemania ha escrito las páginas más negras de la historia; también las más relucientes, pero siempre con el corazón mediante. Esta observación también se podría extrapolar a su historia futbolística. Nombres como Franz Beckenbauer, Fritz Walter o Gerd Müller han hecho que Alemania, con sus tres Mundiales, sea toda una referencia futbolística. La fuerza arrolladora y el espíritu ganador de los jugadores alemanes son famosos en el mundo entero. Pero algo está cambiando en los últimos tiempos tanto en la Mannschaft como en todo el fútbol alemán: el juego físico está dando paso a la depurada técnica de los jugadores bajitos.

Dentro de este contexto se enmarca el vigente bicampeón de la Bundesliga, el Borussia Dortmund. El equipo de Jürgen Klopp no está teniendo el mejor arranque de temporada dentro de su país –mención aparte merece su gran papel en Europa–, pero continúa siendo la referencia de juego de la liga. Ferguson reclutó a Kagawa para su Manchester, pero en su lugar llegó el jugador revelación de la pasada temporada: Marco Reus. El ex canterano borusser regresó a casa para hacer diabluras de la mano un Mario Götze que se ha convertido en la estrella del equipo. Debe ser la temporada de confirmación de ambos, la que decida finalmente si van a ser los jueces del fútbol de la próxima década.

Un magnífico presente, un deslumbrante futuro | Bongarts

A pesar de todo, no parece que este año vaya a haber un nuevo alirón aurinegro. No desde luego si el Bayern continúa mostrando el mismo nivel que hasta ahora. El equipo de Jupp Heynckes se ha reforzado de manera espectacular esta temporada. Ha fichado jugadores de calidad en todos y cada uno de los puestos en los que más necesitados estaban: Starke, para la portería; Dante, para la defensa; Mandzukic y Shaqiri, para los extremos; y Pizarro, para la delantera. Y como colofón, Javi Martínez. El centrocampista navarro es el pulmón de este Bayern. Le aporta el equilibrio que tanto añoró el año pasado el Gigante de Baviera y forma una pareja espectacular junto a Schweinsteiger en la zona ancha. Sin duda, será el factor determinante de los bávaros esta temporada.

Javi Martínez era la pieza que le faltaba al puzle de Heynckes | EFE

El tercero en discordia parece ser de nuevo el Schalke 04. La marcha de Raúl ha sido un duro golpe para los mineros, pero también ha supuesto una oportunidad para reinventarse. Dan la impresión de ser más sólidos que la temporada pasada y cuentan arriba con un auténtico killer como Huntelaar, que está encontrando un magnífico socio en su compatriota Afellay, cedido por el Barcelona. Pero si algo ha definido siempre a la Bundesliga, eso son los equipos revelación. Este año parece que es el turno del recién ascendido Eintracht de Frankfurt. Los chicos de Armin Veh proponen un futbol rápido y atractivo, en el que los jóvenes Sebastian Rode, Takashi Inui y Bastian Oczipka brillan con luz propia. Lo único que queda por ver es hasta dónde serán capaces de llegar.


Rode es el interesantísimo líder del Eintracht | AFP

Pero aún quedan muchísimos interrogantes por resolver esta temporada. ¿Será capaz el Hamburgo de mejorar los resultados de la temporada pasada que a punto estuvieron de enviarle a la 2.Bundesliga?¿Podrá el Werder Bremen reverdecer viejos laureles?¿Cómo reaccionará el Mönchengladbach a la pérdida de Reus?¿Dará por fin el Leverkusen de Schürrle y Carvajal el salto de calidad que necesita?¿Logrará el húngaro Szalai guiar al Mainz 05 a Europa?¿Qué ocurrirá con el Stuttgart?¿Y con el Wolfsburgo tras rescatar al brasileño Diego del Manzanares?¿Qué equipos perderán la categoría? Lo que está claro es que la emoción de la Bundesliga no tiene parangón. Por eso me encanta Alemania. Bienvenidos.



Pablo Gambero

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